El peso de la vivienda en la distribución de la riqueza en los hogares españoles

Octubre 2023

Esta información se ha extraído de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, con los últimos datos disponibles, y analiza la distribución de activos, deudas y gastos de los hogares españoles.

En el gráfico se representa la distribución de los activos en dos grandes grupos:

Activos reales:

  • a) vivienda principal
  • b) otras propiedades inmobiliarias
  • c) otros activos reales

 

Y activos financieros:

  • a) cuentas y depósitos
  • b) acciones, participaciones, fondos de inversión, planes de pensiones, seguros de vida
  • c) otros activos financieros

 

En el eje horizontal se representa el percentil de la riqueza, de forma que el grupo más a la izquierda son los hogares cuya riqueza neta se sitúa por debajo del percentil 25, mientras que el grupo más a la derecha son los hogares cuya riqueza neta se sitúa por encima del percentil 90. En el eje vertical se lee el peso en porcentaje de cada activo real y financiero.

 

Podemos destacar cuatro cuestiones principales a partir de este gráfico

La primera, que permite observar la desigual distribución de cada uno de los activos en función de la riqueza neta de los hogares. Los de menor riqueza tienen como activo principal la vivienda, para los que representa el 71% de su riqueza neta. En el otro extremo, para los hogares por encima del 90%, la vivienda principal apenas supone el 25% de su riqueza neta.

 

La segunda es la constatación de que la fuente principal de riqueza para el 10% de mayor riqueza está en la partida de otras propiedades inmobiliarias, que triplica el peso que los hogares de menor riqueza (34,5% frente a 11,7%). Este porcentaje de inversión en propiedades inmobiliarias distintas a la vivienda principal sube más que proporcionalmente con la riqueza, y así en los cinco tramos que consideramos pasa de 11,7% a 15,7%, 18,3%, 27,31% y 34,5%.

 

En tercer lugar, se muestra que los hogares más ricos tienen fuentes de riqueza reales y financieras diversificadas. Esto implica que, ante una variación en los tipos de interés y la rentabilidad relativa de los activos, pueden moverse de unas inversiones a otras, o dirigir las nuevas inversiones a otros activos que no sean la vivienda o el inmobiliario.

 

La cuarta idea es que la inversión en vivienda depende no sólo de las características y coyuntura del mercado inmobiliario, sino de la forma de la distribución entre vivienda principal y otras viviendas, que están incluidas dentro de lo que se considera como “Otras propiedades inmobiliarias” -sólo el 16% de los españoles tiene más de una vivienda; y únicamente el 1% tiene 3 o más viviendas-. El tipo de vivienda que se ofrece y demanda dependerá en alguna medida de los posicionamientos de los que se sitúan desde el centro a la derecha del gráfico, con respecto al tipo de vivienda en que quieren invertir.

 

En suma, vemos que hay ideas sugerentes para analizar el mercado de vivienda, que se desprenden de la forma de la distribución y composición de la riqueza, y la tendencia a invertir principalmente en el mercado inmobiliario ya sea en vivienda propia o no.