Cuando hablamos de obra social, a veces suena a algo abstracto. Pero en Uganda, en el distrito de Kikuube, la colaboración entre Euroval y la Asociación Benéfica Rafiki África tiene una forma de ayudar muy concreta: un centro médico que atiende a personas que, de otro modo, lo tendrían prácticamente imposible para acceder a asistencia sanitaria.
Ese proyecto se llama Rafiki Euroval Health Center II y da servicio a la comunidad de Ikoba y a otras poblaciones cercanas, en una zona con alta incidencia de enfermedades como la malaria y la fiebre tifoidea, además de desafíos enormes en salud maternoinfantil.
Contenido
- 1 Qué es el Rafiki Euroval Health Center II y por qué es tan importante
- 1.1 Asistencia sanitaria 24 horas en una zona con grandes barreras
- 1.2 El reto clave: partos más seguros y menos mortalidad materna
- 1.3 Una idea con mucho sentido: clínica móvil para llegar a los más vulnerables
- 1.4 Testimonio en vídeo: la comadrona Joseline cuenta lo que vive cada día
- 1.5
- 1.6 Proyectos prioritarios para seguir mejorando la calidad de vida
- 1.7 Una colaboración que va más allá de un dispensario
Qué es el Rafiki Euroval Health Center II y por qué es tan importante
El Rafiki Euroval Health Center II es un dispensario médico en Ikoba (Kikuube, Uganda) financiado por Euroval y desarrollado junto a Rafiki África. Nace con un objetivo claro: acercar la atención sanitaria donde el acceso a servicios médicos es difícil y donde muchas familias viven con recursos mínimos.
Incluso antes de su inauguración, el centro ya estuvo funcionando en pruebas y llegó a atender a más de 500 personas, principalmente niños y mujeres afectados por patologías comunes en la zona, como malaria, fiebre tifoidea y desnutrición infantil.

Asistencia sanitaria 24 horas en una zona con grandes barreras
El centro presta atención las 24 horas y cubre necesidades médicas esenciales, especialmente relacionadas con:
- Enfermedades tropicales (malaria, fiebre tifoidea).
- Urgencias y atención inmediata en casos críticos.
- Cura de heridas y tratamientos básicos.
- Partos y complicaciones asociadas.
- Otras patologías frecuentes como úlceras pépticas.
En territorios donde desplazarse puede ser caro, lento o directamente imposible, un centro así no es “un extra”: es literalmente la diferencia entre llegar a tiempo o no.
El reto clave: partos más seguros y menos mortalidad materna
Uno de los focos más importantes del proyecto es la salud de las mujeres durante el embarazo y el parto. En muchas viviendas no hay agua corriente, electricidad ni condiciones mínimamente higiénicas, y eso empuja a que algunas madres den a luz en casa sin asistencia médica.
Con el equipo de voluntarios de Rafiki África sobre el terreno desde octubre de 2022, se han impulsado mejoras para aumentar la funcionalidad del centro y, según disponibilidad de recursos, ofrecer atención gratuita a mujeres que estén de parto. El objetivo es claro: prevenir complicaciones y reducir la mortalidad materna e infantil.

Una idea con mucho sentido: clínica móvil para llegar a los más vulnerables
Además, el proyecto contempla reforzar la cobertura sanitaria con una clínica móvil. Gracias a la ambulancia disponible, la idea es acercar la atención médica a personas con dificultades de movilidad o que viven en áreas más aisladas.
Es uno de esos planes que, dicho rápido, suena simple… pero en el terreno puede cambiar la vida de quienes no pueden desplazarse a tiempo.
Testimonio en vídeo: la comadrona Joseline cuenta lo que vive cada día
Para que se entienda de verdad lo que significa este centro, nada como escuchar a quienes están allí. En el siguiente vídeo aparece Joseline, comadrona en el Rafiki Euroval Health Center II, explicando desde dentro cómo es acompañar a las madres y a los recién nacidos en uno de los momentos más delicados.
Joseline lleva alrededor de un año trabajando como comadrona en el centro, donde su labor principal es acompañar a las madres durante el parto y cuidar de los recién nacidos. Cuenta que el momento del parto es especialmente duro para muchas mujeres y que su papel consiste en estar presente, calmar, sostener y transmitir seguridad mientras atraviesan el dolor. También habla de una realidad frecuente en la zona: mujeres que viven el embarazo con poco apoyo y llegan al parto en situaciones de abandono o gran vulnerabilidad, momento en el que el equipo de comadronas asume un papel clave de acompañamiento, orientación y cuidado.
Cuando surgen complicaciones, explica que es fundamental actuar con rapidez, estabilizar al bebé, coordinar un traslado a otro centro si es necesario y continuar atendiendo hasta que la madre pueda recibir el alta. Joseline concluye con una reflexión muy humana: cuando los familiares agradecen su trabajo, siente que ayudar a una madre a dar a luz es, de algún modo, dar a luz también desde el cuidado.

Proyectos prioritarios para seguir mejorando la calidad de vida
Para continuar reforzando la asistencia sanitaria en la zona, se plantean cuatro líneas de trabajo clave:
- Prevención, diagnóstico y tratamiento de sífilis.
- “Apadrina una mamá”, para reducir costes del seguimiento del embarazo y el parto.
- Laboratorio, para mejorar diagnósticos y tratamientos.
- Huerto, como apoyo nutricional y de autosuficiencia.
Una colaboración que va más allá de un dispensario
El objetivo declarado del proyecto no es quedarse solo en un punto de atención básica, sino evolucionar: mejorar la salud de la población y poner a disposición de la comunidad algo más parecido a un pequeño hospital con mayor capacidad.
Y si lo piensas, es una estrategia con lógica: primero acceso, después continuidad, luego prevención, y finalmente estructura sanitaria más sólida. Futuro con cimientos, no con promesas.


