La evolución reciente del sector hotelero en Andalucía en cuanto a ocupación, ofrece datos interesantes en consonancia con el fuerte crecimiento del turismo, pero este crecimiento no se muestra por igual en todas las variables, y además presenta importantes diferencias espaciales.

Tabla 1.– Número de trabajadores y pernoctaciones por españoles y extranjeros en miles en 2016 y variación respecto a 2015, y grado de ocupación en 2015 y 2016, para Andalucía y sus provincias.

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Fuente: INE e Instituto de Análisis Inmobiliario.

Los viajeros alojados crecen en base anual, entre 2015 y 2016, un 3,4 por ciento los españoles y un 11,2 por ciento los extranjeros, lo que pone de manifiesto la relativa limitación del turismo nacional en una economía donde persisten el desempleo y las bajas rentas; y, por otra parte, la fuerte atracción de nuestro territorio para el turismo extranjero por razones frecuentemente analizadas, como son los precios competitivos (que incluye un tipo de cambio estable), capacidad hotelera, infraestructuras, y escasez relativa de destinos alternativos. Las diferencias entre provincias son notables, y el número de viajeros alojados en hoteles se distribuye muy desigualmente entre las provincias andaluzas, sobre todo los extranjeros. La diferencia entre la provincia que recibe más viajeros extranjeros, Málaga, y la que menos, Jaén, es de 40 veces; sin embargo, en turismo nacional esa diferencias entre las dos provincias es sólo de 4,5 veces.

LoObservatorio-Inmobiliario-04-03-2017s crecimientos de visitantes alojados en hoteles, entre 2015 y 2016, se calculan sobre bases muy diferentes como puede verse en la tabla, y son también muy dispersas. Para los nacionales, hay una caída en Málaga y crecimientos en las demás provincias, entre el 2,6 y el 9 por ciento. Los extranjeros alojados crecen en todas las provincias, entre un 7 y un 15,7 por ciento. Las pernoctaciones dan crecimientos similares, ya que la pernoctación media cambia poco de año a año; actualmente se sitúa en una media de 2,49 noches para los españoles y 3,36 para extranjeros. De esta forma, tenemos más españoles alojados que extranjeros, 9,7 y 8,2 millones, respectivamente, pero con un total mayor de pernoctaciones de estos últimos.

El grado de ocupación evoluciona muy favorablemente, aunque también de forma dispersa. En la tabla sólo recogemos el dato para Andalucía y sus provincias de 2015 y 2016, pero podemos añadir que la media española está en un 58 por ciento, un punto porcentual por encima del máximo de ocupación en el año 2000. Andalucía, con un 53 por ciento de media, está algo por debajo de ese año de referencia, aunque aquí pesa mucho la provincia de Málaga que, pese a ser la que tiene la tasa de ocupación más alta, no llega todavía a la que tenía en el año 2000; la mayoría de las provincias andaluzas están ya por encima de la ocupación de ese año. Hay que tener en cuenta que el aumento de nuevas plazas hoteleras se ha dado en provincias donde la demanda y la ocupación son tradicionalmente más altas como Málaga y Sevilla, actualmente con un 62 y 55 por ciento respectivamente, por lo que la ocupación hay que ponerla también en relación con la variación del número de plazas que se ofertan. Las demás provincias tienen tasas de ocupación entre 43 y el 50 por ciento, excepto Jaén que sólo llega al 29 por ciento. En cualquier caso, la tendencia es en todas las provincias a aumentar la tasa de ocupación, superando ya claramente los momentos peores entre 2010 y 2011.

En conclusión, y centrándonos en este Observatorio exclusivamente en la evolución de los visitantes que se hospedan en establecimientos hoteleros, puede constatarse, primero que las estancias en hoteles sigue al fuerte crecimiento de visitantes; segundo, que los nacionales crecen menos que los extranjeros por las circunstancias que comentamos al principio; tercero, las pernoctaciones de extranjeros son ya mayores que las de nacionales; cuarto, la ocupación de los hoteles, que es un dato muy significativo para el sector, crece de manera sostenida; quinto, todas estas cifras y porcentajes de incremento se reparten de manera desigual en el espacio. A partir de aquí y para una política del sector, habrá que seguir la evolución relativa de los distintos destinos turísticos, y la oferta de nuevas plazas hoteleras ante una demanda que se considere consolidada; la distinta evolución de los visitantes nacionales y extranjeros también es relevante para la gestión de los hoteles, si se observa una demanda de servicios diferenciada.

inversiones

Las inversiones en el sector hotelero tienen dos facetas: una, las inversiones directas en renovación y mejora de establecimientos o en construcción; y otra de operaciones de compraventa entre cadenas, gestoras de hoteles, fondos y sociedades, que suelen ser a corto plazo. Se produce un cruce de actividades entre ellas, de manera que hay cadenas que tienen fondos para invertir, o fondos de inversión que gestionan hoteles, entre otras combinaciones. El fondo Starwood Capital, de la cadena del mismo nombre, junto con Melia Hotels, preparan la desinversión que hicieron hace apenas dos años de más de 2000 habitaciones en Andalucía, Baleares y Canarias, por un importe actual de 240 millones de euros. Son operaciones financieras que tienen como fundamentales la liquidez de los grupos y las oportunidades de inversión y desinversión.

Los hoteleros portugueses se quejan de la política que están aplicando algunos fondos que adquirieron hoteles en el Algarve en 2013, a precios muy bajos y en una situación de crisis, procedentes de operaciones bancarias. Los hoteleros esperaban que los fondos sacaran posteriormente estos hoteles a la venta, obteniendo una plusvalía, pero en lugar de esto los conservan bajo gestión y aplican tarifas muy bajas, con fuertes descuentos. Estos precios tan bajos, que son posibles por haber comprado muy barato, hunden los precios en la zona, para establecimientos de categorías similares.